viernes, 31 de mayo de 2013

Tres Maneras de no Nombrar el Dolor (ancianos en situación de claustro)



La situación de claustro (hogares, geriátricos, psiquiátricos) en los ancianos va produciendo como lo sería para cualquier otra persona que es separada de su hogar o abandonada u otra circunstancia una suerte de proceso de cambio  respecto de los afectos, sentimientos que esa persona tenía o tiene con su familia o lo que de ella queda.

Es muy frecuente que en los primeros días y meses que la persona es traída al claustro suceda lo siguiente:

       *Las visitas son diarias y semanales y el anciano todavía mantiene casi intactos su      interés y ansia el contacto de los mismos.
* En una segunda etapa, las visitas con el tiempo empiezan a distanciarse hasta ser en muchos casos nulas y el anciano entra en un proceso paralelo de resignación y depresión.

La familia del anciano comienza a ser una especie de fantasma que deambula silencioso en los pasillos del claustro cuya identidad desaparece tal como le pasa a los internos. No se habla de ellos.

El fantasma de la muerte y  ahora el de la familia se suma y el sustrato psicoemocional del anciano va perdiendo sus formas claras para transformarse en masa calcificada o laxa e informe.

Describo tres maneras que podrían reflejar la forma que encuentran los ancianos para éste caso de no nombrar el dolor que lacera en relación a los vínculos parentales a saber:

El primero y que por lo general se da en las primeras etapas de internación, se refiere a la Idealización de la familia. Habla de sus hijos, nietos como seres maravillosos justificando cualquier ausencia y hasta el mismo echo de que ellos hayan sido los causantes de la decisión  que lo tiene allí encerrado.

El segundo es el enojo, la crítica y el abierto resentimiento hacia los integrantes de la familia, son criticados por el anciano aunque ésta actitud de rabia a veces se acompaña de extrema sensación de culpabilidad.

El tercero es la negación, se evade el tema familiar y directamente la familia pasa a ser un agujero negro del cual el viejo ya comienza a olvidar.

La circunstancia de claustro no es solo un tránsito mas en la vida de los ancianos, representa la última parte de sus vidas, nada menos, que allí dentro ese tránsito se acelera hacia la muerte cuando no hay una buena digestión del impacto de los primeros tiempos , es por eso que el papel del sistema familiar del que forma parte es muy importante en ese acompañamiento emocional y afectivo

martes, 21 de mayo de 2013

Las Cuentas Pendientes y el Enfermo Terminal.




La dinámica familiar alrededor de un familiar que está en situación de muerte es muy compleja y éste evento vuelve a activar conflictos, rencores y por supuesto cuentas pendientes.

Los tiempos se aceleran para quien rodea a un familiar moribundo y la inminencia de la despedida resuena de manera diferente para aquellos que tuvieron un vínculo aceptable con el enfermo y pudieron saldar o decirse todo lo que creyeron era necesario durante la vida que les tocó compartir.

Para los vínculos donde quedaron heridas, palabras no dichas, resentimientos, disputas de cualquier tipo la despedida de ese pariente será mas difícil ya que las cuentas pendientes dificultarán el “soltar” o el “dejar ir” al enfermo.

Comprobado está con casos que ante la toma de decisiones médicas agresivas por parte de familiares aquellos que sostienen y deciden por éstas en desmedro de medidas tendientes a dejar ir (ya cuando se sabe que nada hay por hacer) son la de los parientes que tienen temas sin resolver con el moribundo.

Hermanos que por años no se veían o hablaban regresan a “entorpecer” y “dramatizar” el clima ya desestabilizado que rodea al enfermo, la fuerza de la culpa presiona a la “aceptación suave” del devenir de la muerte.
Quienes propulsamos la idea de que la muerte pueda ser llevada a cabo en un clima de aceptación personal y familiar donde sea posible dejar ir en paz a nuestro familiar ponemos especial atención en el tema de familiares con cuentas pendientes, es por eso que el equipo de Cuidados Paliativos diseñará estrategias para el trabajo de la aceptación de parte de éste familiar y de que finalmente pueda lograr cerrar cuentas en vida con el moribundo.

El cerrar cuentas pendientes será de alto beneficio para quien se dispone a irse de ésta encarnación y para el familiar ya que la repercusión sobre su duelo será mucho menor que si hubiera persistido esa cuenta pendiente.