La dinámica familiar alrededor de un familiar que está en
situación de muerte es muy compleja y éste evento vuelve a activar conflictos,
rencores y por supuesto cuentas pendientes.
Los tiempos se aceleran para quien rodea a un familiar
moribundo y la inminencia de la despedida resuena de manera diferente para
aquellos que tuvieron un vínculo aceptable con el enfermo y pudieron saldar o
decirse todo lo que creyeron era necesario durante la vida que les tocó compartir.
Para los vínculos donde quedaron heridas, palabras no
dichas, resentimientos, disputas de cualquier tipo la despedida de ese pariente
será mas difícil ya que las cuentas pendientes dificultarán el “soltar” o el
“dejar ir” al enfermo.
Comprobado está con casos que ante la toma de decisiones
médicas agresivas por parte de familiares aquellos que sostienen y deciden por éstas
en desmedro de medidas tendientes a dejar ir (ya cuando se sabe que nada hay
por hacer) son la de los parientes que tienen temas sin resolver con el moribundo.
Hermanos que por años no se veían o hablaban regresan a “entorpecer”
y “dramatizar” el clima ya desestabilizado que rodea al enfermo, la fuerza de
la culpa presiona a la “aceptación suave” del devenir de la muerte.
Quienes propulsamos la idea de que la muerte pueda ser
llevada a cabo en un clima de aceptación personal y familiar donde sea posible
dejar ir en paz a nuestro familiar ponemos especial atención en el tema de
familiares con cuentas pendientes, es por eso que el equipo de Cuidados
Paliativos diseñará estrategias para el trabajo de la aceptación de parte de éste
familiar y de que finalmente pueda lograr cerrar cuentas en vida con el moribundo.
El cerrar cuentas pendientes será de alto beneficio para
quien se dispone a irse de ésta encarnación y para el familiar ya que la repercusión
sobre su duelo será mucho menor que si hubiera persistido esa cuenta pendiente.

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