jueves, 11 de julio de 2013

La Muerte no es el Fracaso de la Vida.




No, si fuera así no morirían a cada segundo células de nuestro cuerpo para permitir que otras se renueven y den comienzo a otro ciclo infinito de vida y muerte.

Tenemos una cultura que sobrevalora la luz del árbol crecido pero que ignora la oscuridad mortal que permitió tan fecundo árbol, que hace leña del árbol caído…

Nos olvidamos e irreverentes seguimos dando batalla a los ciclos de la vida pensando que finalmente venceremos lo que nuestro destino en la matriz sagrada del universo tiene para cada uno como broche final de su existencia en ésta vida.

Si nuestra perspectiva se planta desde la vida a como de lugar nos estamos perdiendo lo más significativo y trascendente que tiene nuestro tránsito que es justamente ese, lo trascendente luego de nuestra muerte física.

Quien nos hizo creer que había un tiempo delimitado para nacer y morir?, quien nos metió en la cabeza que es la muerte algo injusto?...quien dijo que la muerte es una tragedia?...

Somos acaso dioses cuando encarnizados la medicina se ensaña con los ya moribundos porque “eso es lo que debe ser”…¿ qué diablos hicimos con nuestros valores humanos?...

Estamos tan ciegos o enceguecidos que no podemos siquiera tomar distancia para mirarnos en los espejos que están ahí delante suplicando muchas veces que se los respete, los enfermos terminales.

La muerte vendrá inexorable pero no con la mítica imagen siniestra de la guadaña sino como aquella que completa el sentido de esa pequeña o larga existencia humana, algo que no nos cuesta entender en la naturaleza pero que planteamos guerras y batallas feroces cuando se trata de nosotros, o acaso no pertenecemos al reino natural?.

La vida es un milagro ya que se necesitaron millones de fracasos para dar la luz a una semilla.

La mariposa solo fue posible por la oruga, amemos a ambas pensando desde la perspectiva de la mariposa que puede observar desde lo alto el significado de su propia vida.


1 comentario:

  1. Gracias por poner mi mente al servicio de mi mismo y de los demás, haciendo me pensar, reflexionar y corregir o perseverar en el rumbo elegido.

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